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jueves, 6 de marzo de 2014

Unidad 3 - Actividad 2

Al hilo de la información recogida sobre la PROBLEMÁTICA ASOCIADA A LA SOBREABUNDANCIA DE INFORMACIÓN, y centrándome especialmente en tres de esas referencias (Desde la infoxicación al derecho a la comunicación, ¿Y si estás 'infoxicado'? e Infoxicación: un 'mal' necesario) hacía mi REFLEXIÓN SOBRE EL CONCEPTO “INFORMATION OVERLOAD” O SOBRECARGA INFORMATIVA, que compartí oportuna, y equivocadamente, en el grupo del curso de Diigo en este enlace (el 19 de febrero), aunque luego hube de pasarla a su correspondiente hilo, ya que en eso consistía la actividad 2 de esta unidad.

La explosión de información, ciclogénesis explosiva informativa que podríamos llamar, a que ha dado lugar la “gratuidad” de las nuevas tecnologías y la facilidad de su uso y del acceso a Internet, ha llevado consigo la creación masiva de contenidos, una generación extraordinaria en cantidad, que no siempre en calidad, de elementos de información. En un principio se pensaba que, tras esa tormenta, en algún momento llegaría la calma, que bajaría el ritmo de producción de información, pero nada más lejos de la realidad: los contenidos de información no sólo crecen, si no que lo hacen de forma exponencial.
Ante esa evidencia, para comprobarlo no hay más que encender un ordenador personal y conectarse a Internet para leer, ver y/o escuchar ‘en línea’ la infinidad de publicaciones periódicas, libros, emisoras y programas de la más diversa índole a que nos da acceso, o buscar información de algún tema, objeto o concepto que nos interese; ante esa evidencia, retomo, pueden tomarse distintas y muy variadas posturas: apocalíptica, detractora, defensora…, pues según quién hable esta abundancia de información es una catástrofe catastrófica o una bendita bendición o, para las y los más atemperadas y atemperados, un ‘según se use…’. Y es que las y los especialistas no se ponen de acuerdo sobre las bondades o maldades de la web y lo que genera, faltan pruebas científicas contundentes y contrastadas acerca de la repercusión que las nuevas tecnologías y la abundancia de información que comporta tienen en el aprendizaje, por ejemplo; sin embargo sí hay algo en lo que parecen coincidir las investigaciones: la tecnología cambia los usos y las costumbres de la población.
No obstante parece que el problema no es la información y su cantidad, al fin y al cabo “¡sólo es información!” (M. Rubio Lacoba), el problema está en los filtros, en concreto en la falta de ellos (Clay Shirky), el problema no es la cantidad de información sino su gestión. Así, para algunas personas, la solución no es tecnológica sino cultural (Javier Velilla), pero para otras se encuentra en la misma tecnología (Enrique Dans).
En cualquier caso, para gestionar este exceso de información, es necesario imponerse una buena dieta, lo contrario puede llevar a la obesidad informativa, Clay Johnson nos recomienda una dieta saludable a base de: evitar las grandes cadenas, acercarse a las fuentes, priorizar los medios que nos permitan elegir las noticias que queremos, evitar la repetición (hacer un frito de un frito), escoger bien, leer menos pero mejor y utilizar buenos hábitos.
En cuanto a la generación de conocimiento, esta ‘barra libre informativa’ no implica, necesariamente, que lo haya, para que exista conocimiento es necesario organizar los datos, el reto es administrar, como se ha dicho, la información. Por otra parte, y a este respecto, a pesar de la amplia oferta de información consumimos, preferentemente, contenidos que vienen a reforzar nuestro punto de vista, lo que abunda en lo dicho, que no hay adquisición de nuevos conocimientos, no hay aprendizaje, nos limitamos a autoafirmarnos: “Sé que a la mayoría de las personas, incluso a las más inteligentes, les cuesta reconocer la verdad más simple y evidente si ello las obliga a admitir que son falsas las ideas que con tanto orgullo han enseñado a otras personas y en las que se ha basado su vida” (Leon Tolstoi).
Personalmente lo que más me preocupa no es la cantidad de información que se genera y a la que tenemos tan fácil acceso, no, me preocupa la hiperconexión compulsiva, la obsesión por la comunicación perpetua, estar continuamente conectado, hace que se genere una gran cantidad de información vacía de contenido, lo que hace que la sobreinformación se convierta, en gran parte, en infrainformación. Hay un anuncio que dice algo así como “…todo lo que vives hoy merece ser compartido…”, pues no.
Por otro lado están los medios, que se han convertido “casi en extensiones de la persona” (McLuhan), y, muy a menudo, parece que sin el ‘casi’. Lo que se impone es aprender a vivir con ellos, de manera que consigamos un consumo inteligente de los mismos que añadir a la dieta saludable de información, apropiándonos de ellos, conociéndolos y disfrutándolos, de manera que podamos utilizarlos para relacionarnos y aprender.
Para conseguir todo esto es necesario que establezcamos acciones individuales, sí, que cada cual actúe en consecuencia, pero también son necesarias medidas y estrategias globales, políticas públicas al respecto que implican no sólo un esfuerzo político, también una decisión política que, sin duda, debe implicar a la educación.
Pero acabemos con una nota positiva.
El hiperacceso a la información implica infoxicación, sí, que dificulta el procesamiento de la gran cantidad de datos a la que nos exponemos, produce incapacidad de análisis eficiente de un flujo de información tan elevado, y ocurre por una carencia de cultura de uso. Pero, por lo general, se aprende rápidamente a desarrollar estrategias que impiden ese fenómeno: con la experiencia y el adiestramiento aprendemos a utilizar herramientas que permiten hacer más eficiente el manejo de la información. En realidad no es un problema, ocurre de manera muy limitada y sólo es una sensación temporal que aparece en perfiles en vías de aprendizaje; y, como se ha venido repitiendo, está más relacionado con el manejo de la información, con su organización, con su gestión, que con la cantidad que se produce (cita libre de Jaime Dueñas).

Unidad 3 - Actividad 1

La actividad 1 consistía en buscar en Internet artículos (al  menos dos) sobre la PROBLEMÁTICA ASOCIADA A LA SOBREABUNDANCIA DE INFORMACIÓN y compartirlos en el grupo del curso habilitado en Diigo, lo que hice en su día (16 de febrero) y que podéis ver en este enlace. No obstante los dejo también aquí:

Retomando la navegación

Vientos y corrientes me han llevado a navegar por mares y recalar en puertos no contemplados en nuestro itinerario, alejándome de él, pero manteniendo siempre sobre la mesa, en el alcázar, nuestra carta de navegación…

Retomo nuestra ruta poniendo proa a la REFLEXIÓN SOBRE EL DESARROLLO DE LA COMPETENCIA DE GESTIÓN DE LA INFORMACIÓN DEL ALUMNADO Y EL PAPEL DE LAS Y LOS DOCENTES, producto final de la actividad 3 de la unidad 3: PLE y gestión de la información; pero, antes, recordemos por dónde navegábamos cuando nos apartamos de la ruta eduPLEmooc, los últimos puertos en que habíamos fondeado fueron:

sábado, 25 de enero de 2014

Experiencia previa, intereses y expectativas curso

Experiencia previa profesional: resumen

Soy maestro de Primaria en el Colegio Público Rural Alcolea-Fondón, en la provincia de Almería (España), un pequeño colegio en la Alpujarra almeriense, que se localiza en dos localidades que dan nombre al centro.

Hasta poder dedicarme a esta profesión, para mí, aunque suene a tópico, la mejor de las profesiones, y de llegar a donde estoy, me he tenido que dedicar a ‘otras cosas’ (más o menos tiempo, con mayor o menor fortuna -en el sentido de suerte y capital-) y pasado por varios y variados paisajes: he sido camarero, peón de bodega, profesor de mecanografía con un método audiovisual, auxiliar administrativo, encargado de biblioteca, y maestro, cometido éste en que he recorrido todas las zonas de la provincia de Almería (norte, sur, este y oeste; interior, sierra y costa).

Ya como maestro he pasado por la Educación de Adultos, la Educación Secundaria (primer ciclo) y por todos los ciclos de la Educación Primaria, incluso un paso fugaz, muy fugaz, por la dirección de un centro, y además de la especialidad de Primaria tengo la de Educación Infantil. He pasado desde centros con un claustro de más de 90 personas al centro en que estoy en la actualidad donde somos 12, y prefiero el último…, ya desde mis tiempos de estudiante de Magisterio prefería los pueblos pequeños con escuelas pequeñas.

Áreas de interés: profesionales y personales

Para mí es complicado separarlos ya que en todo lo que hago está presente la faceta educativa y aparece mi faceta de maestro; en todo veo posibilidades de aplicación para la enseñanza: si leo un libro, veo una película...; si paseo, si miro al cielo, si hablo con alguien…; siempre aparece una frase, una imagen, un pensamiento, una idea…, que veo de utilidad para su utilización en mi aula, en la escuela.

He elaborado una nube de palabras con mis intereses, la tenéis aquí:


Expectativas respecto al curso

Lo que pretendo con el curso es:
  • aprender,
  • pasarlo bien,
  • compartir.

Mi perfil en docente.me

En docente.me podemos crear y compartir nuestra identidad educativa; este enlace os llevará a la mía.

Mi PLE

Podéis verlo en la entrada A vueltas con mi PLE, pero si queréis verlo ya sígueme.

lunes, 20 de enero de 2014

A vueltas con mi PLE

Bueno, y vamos a por el PLE (Personal Learning Environment), en castellano, que no en cristiano, Entorno Personal de Aprendizaje.

Mientras voy aclarando ideas y en mi cabeza va tomando forma mi  (dale ritmo aquí) y lo organizo para presentarlo en un diagrama (aunque le he dado un buen avance, creo, que podéis ver al final de este artículo), sigo navegando por la red, llegando a veces a alguna costa tranquila en la que fondear para descansar de la travesía y reflexionar, paseando (otra forma de dejar huella), sobre mi rastro digital:
(si quieres verla animada sígueme).
Entre tanto, el trabajo arraiga, germina y crece:
comienza a dar su fruto, y, en el desorden, comienza a organizarse:

(Actualizado 22 de enero de 2014)

En principio, como puede apreciarse en las nubes de palabras en las que lo he representado, casi que pensaba exclusivamente en el espacio digital como entorno de aprendizaje pero, a medida que las iba haciendo iban y venían ideas, imágenes, como llamadas a mi atención (¡Oye, que aquí también aprendes!), que me llevaron a terminar considerando lo evidente: que el aprendizaje no solamente lo adquiero navegando por mares y océanos digitales, que en mi entorno de aprendizaje también navego por espacios, mares y océanos físicos, reales, y que estos espacios también debían estar representados en el diagrama de mi PLE; y así ha quedado.